Wednesday, November 18, 2009

Sí que me trae buenos recuerdos

El otro día llegó hasta mí la web dedicada al Cajasol de Baloncesto, www.sevillabasket.es y en ella vi este reportaje sobre el Pabellón de Amate en los primeros año de vida del antiguo Caja San Fernando y me han venido a la cabeza muchos recuerdos de ese pabellón que forma parte de mi vida.
Cuando el Caja llegó a mi barrio, a El Trebol, yo contaba con 16 años y como mi padre se involucró activamente en el club, me arrastró a mí.
Ya hacia unos años que me gustaba el baloncesto, desde que tenía 10 u 11 años, incluso lo había jugado dos años en el colegio Altaid. Por aquel entonces mi equipo era el Joventut y soñaba con que algún día hubiera un equipo en Sevilla.
El primer año pasó desapercibido para mí, pero al llegar a mi barrio entró a formar parte de nuestra vida, de nuestra familia.
De aquellos años recuerdo muchas cosas, acompañar al equipo a Badajoz, en dos autocares con medio barrio y con unas camisetas blancas con publicidad de la Expo 92 (para la que faltaban por aquel entonces unos años y que nos regaló Isidoro Beneroso, en aquel entonces presidente de El Monte que salió en nuestra cabalgata de reyes como rey negro.
Recuerdo aquel partido contra el Atc. de Madrid, ganarle a los grandes, la lesión de mi jugador favorito de aquella época, Javi García, que propició el debut del canterano Raúl Pérez, y sobre todo, aquellas noches de viernes en las que montábamos las gradas para los partidos, rodeado de hombretones que me cuidaban por ser un chavalín, mientras mis amigos iban al Bunda, para poder ganarme unas pelillas con las que salir al fin de semana siguiente.
De aquella época sólo quedan mi padre y Pepito, pero me acuerdo de muchos otros, de Félix y su "voy", de José Mari y su caída desde la parte alta de la grada, del "basura", nuestro entrañable basurero del barrio y sus peleas con Pepito, y muchos otros.
En aquella época los partidos eran una fiesta y para mí, nunca más ha sido igual.
LLegó el ascenso y luego los subcampeonatos de liga (por partida doble) y copa, pero mi amor por el Caja comenzó en aquellas gradas de Amate.

Thursday, November 12, 2009

Piratas

No quisiera estar en el lugar de los pescadores secuestrados por piratas, creo que somalíes. Estar retenido en un barco, por personas de otra raza, de otra cultura, asesinos capaces de cortarte el cuello y seguir haciendo cualquier otra cosa, debe ser durísimo.
Tampoco quisiera estar en el lugar de sus familiares. Imagino lo que estarán pasando, la impotencia que deben tener sin poder hacer nada, sin saber si a alguno de esos delincuentes se le cruzará los cables y hará daño a su persona querida. Imagino que les entrarán ganas de salir para allá y como en las películas, entrar en el barco pirata a lo Rambo o Steven Seagal y salvar a su familia. Pero esto es la vida real y no duraríamos ni 10 segundo antes de recibir un tiro.
Y tampoco quisiera estar en el lugar del Presidente del Gobierno. Haga lo que haga, será criticado. Haga lo que haga, habrá alguien en la oposición que le critique lo que haya hecho.
¿Y qué puede hacer?. Desde luego, y hablando desde fuera, lo único que no podemos hacer es ceder al chantaje de unos asesinos.
Un gobierno no puede ceder a los chantajes, tiene que mantenerse fuerte. Es más, ni siquiera creo que deba negociar. Creo que debe esperar y que cuando crea que las vidas corren peligro, hacer todo lo posible por salvarlas. Hay que demostrar fuerza. Quizás cuesten algunas vidas, quizás, pero hay que demostrar a los piratas que no van a ganar nada bajo ningún concepto y que seguramente pierdan el barco y la vida.
Y cambiando de tema, el barco creo que es Vasco. ¿Dónde está el gobierno vasco ahora?. No escucho a ningún político vasco decir que no se meta el gobierno español, que ellos son vascos y que ellos lo solucionan.
Y, ¿dónde están los libertadores?, ¿dónde están los terroristas que se hacen pasar por luchadores por y para el pueblo?. ´¿Por qué no utilizan sus armas y su preparación paramilitar para salvarlos?.
No, ahora se esconden bajo las piedras, como el gobierno vasco. Ahora sí somos todos españoles. Como decía aquel pasodoble del carnaval gaditano, precisamente de la comparsa Los Piratas..."vascos vascos por aquí, vascos vascos por allí, vascos de un par de cojones, lástima que pa llorar....somos todos españoles".

Sunday, October 25, 2009

Arte en la fotografía


Hasta hace una semana, si alguien me hablaba de arte, mi mente rápidamente asociaba la conversación a pinturas, poesía, arquitectura, escultura, música, e incluso cine. Pero nunca hubiera asimilado la fotografía con arte. Para mí, el artista era aquella persona con un don. Un don como saber pintar, o saber cantar. Un don es para mí algo innato en una persona que le permite hacer cosas que el resto no sabemos hacer.

Y la fotografía, por tanto, no entraba en ese grupo.

Supongo que en parte porque pensaba que cualquiera puede echar una foto. En cada casa hay una cámara y "cualquiera" puede echar una foto medianamente buena.

Además, el don es algo natural y la foto necesita de un artilugio mecánico. Un ejemplo a esto último podría ser la diferencia entre Usain Bolt (campeón de los 100 metros lisos) y Fernando Alonso. Usain Bolt gana porque tiene un don, aparte de los entrenamientos, tiene un don que le hace correr más que los demás. Fernando Alonso conduce muy bien, pero es evidente que si no tiene un coche competitivo no puede hacer nada. Esta comparación, es la que se puede hacer entre un pintor y un fotógrafo que crean la misma imagen. El pintor puede copiar un paisaje o inventarlo. Además todo lo hace con ese don. El fotógrafo necesita una realidad que captar y necesita tener una cámara para hacerlo. Yo no puedo pintar un paisaje, pero sí puedo fotografiarlo.

Por eso yo distinguía sólo entre fotos y buenas fotos y fotógrafos y buenos fotógrafos.

Todo esto hasta que el pasado sábado visité una exposición fotográfica en Algeciras, llamada Mezquitas. El fotógrafo, no, el artista, es Sebastián Conejo y con aquellas 7 u 8 fotografías sobre mezquitas (realmente oratorios) en Barcelona, me domostró la diferencia entre un buen fotógrafo y un fotógrafo artista.

Allí pude comprobar que un buen fotógrafo necesita tener una técnica depurada, una buena cámara, trípode, etc. para hacer buenas fotos, pero es necesario tener un don para ser un artista. Ese don es el que consigue que sus fotos tengan alma. Es el que provoca que las fotos nos den un pellizco en la barriga. Es el que consigue que veas algo más, que sientas que te habla, que te muestra su esencia.

Contemplando esas fotos de mezquitas comprendí que Sebastián Conejo tiene un don. Tiene un don para la fotografía, para hacer arte con una cámara de fotos.

Él sabe que tiene un camino muy largo y difícil para conseguir que la fotografía se considere un arte en España, pero está empeñado en conseguirlo, y lo conseguirá.

Si podéis, no dudéis en ver su exposición, merece la pena.

Friday, October 09, 2009

¿Somos negros en Montequinto?

Vamos a ver, lo primero que tengo que decir es que ni mucho menos soy racista ni nada parecido. Utilizo esta frase con cariño, porque me recuerda mi niñez, cuando, sin saber el significado que tenía esa frase, la utilizaba cuando a mis amigos o a mi hermana le daban un trato mejor que a mí en algo. Aquella frase de "mamá, ¿yo soy negro?, cuando mi madre le daba a mi hermana algo y a mí no, la recuerdo con ternura, porque en aquellos años yo no sabía realmente el significado que ésta tenía, y sólo repetía lo que escuchaba en la tele en el colegio.
Por eso la uso hoy, para denunciar la discriminación que sufrimos los usuarios del metro que vivimos en Montequinto.
Desde que se inaguró la estación de Puerta Jerez y se habilitaron los aparcamientos en la estación Condequinto, cada mañana me dirijo con mi coche hasta ésta para de allí acceder al centro en el metro. Antes, cuando iba a trabajar en coche, salía de mi casa a las 7:20 más o menos y a las 8 estaba en mi puesto de trabajo, salvo problemas extraordinarios que no solían darse. Esto en época escolar, porque en fiestas navideñas o en verano, con salir a las 7:30 me era más que suficiente.
A mediodía igual, salía a las 15 horas del trabajo y a las 15:45 estaba en cada todos los días, salvo atasco en el Paseo Colón o en la entrada a la Carretera de Utrera. Estos si ocurrían más a menudo, pero bueno, no había otra cosa.
Ahora, aunque económicamente me sale peor, me voy en metro, para quitarme el estrés del coche y para aportar mi granito de arena en la protección de la Capa de Ozono.
¿Y qué me encuentro?. Pues que, aparte de los problemas que todos sufrimos con el metro (lentitud, paradas inexplicables, etc.), en hora punta en vez de pasar como para el resto de los usuarios cada cuatro minutos, a mí me llega cada ocho y que a partir de las 15:30 ya no se considera hora punta, con lo cual, mientras para el resto puede tardar 7 minutos, para mí, tarda 14.
Consecuencias, para llegar a mi trabajo a las 8, tengo que salir de casa a las 7:10, 10 minutos antes que anteriormente y al mediodía, si tengo suerte y pillo el último antes de las 15:30, llego a casa a las 16:10, sólo 25 minutos más tarde, pero como lo pierda, tengo que esperar hasta las 15:45 y no llego a casa hasta las 16:25, 40 minutos más tarde.
Esto, señores, es una estafa. Una discriminación para los montequinteños.
Sólo espero que la situación cambie cuando se abran las tres estaciones que faltan en Montequinto. ¡Qué ganas tengo de que desaparezca el mensaje: "destino cocheras"!.

Tuesday, July 14, 2009

El tren del arroz

El que es famoso es el "barco el arroz", el que se pierde. Pero voy a hablar de otro que parece que tiene una acuerdo con La Cigala, porque vaya lote de arroz que me estoy pegando.
Llevo tres días yendo a Puertollano desde Sevilla en AVE a trabajar y volviendo a la hora del almuerzo y cada día me ponen el mismo menú: ensalada con champiñones, paella y un dulce de chocolate. Que está rico, que sí, pero es que todos los días lo mismo harta, que me estoy viendo cara de chino con tanto arroz.
La verdad es que el AVE en preferente es una pasada (de Sevilla a Puertollano, Ciudad Real o Madrid, porque a Córdoba no interesa y tampoco el directo Sevilla-Barcelona), pero como en todo, cuando las cosas fallan se ve las deficiencia de los sistemas de control y la falta de respuesta.
En el directo Sevilla-Barcelona, nos quedamos averiados un poco antes de llega a Madrid. Nos hicieron llegar a tirones hasta Guadalajara, porque por lo visto, aunque estábamos a pocos kilómetros de Madrid no se podía organizar la entrada en Atocha. Y después de cambiarnos de tren (tras dos horas de retraso acumuladas) nos llevan hasta Zaragoza sin nada que ofrecer, ni agua del grifo porque no había vasos.
Y en Zaragoza, como si estuviéramos de camping, entraron operarios de RENFE con cajas y nos dieron a cada uno una botella de agua de medio litro (sin vaso) y un bocata de tortilla o jamón según te tocara.
En RENFE dirán que situaciones desesperadas requieren soluciones desesperadas, pero yo pienso que debían tener previsto contingencias de este tipo. Total, la comida, tal como estoy comprobando esta semana la compran en grandes cantidades, porque si no, no entiendo como no te ponen nada más que arroz. Por cierto, el desayuno de la ida también es igual.
Un desastre vamos.

Saturday, May 02, 2009

Todo lo del Metro no es malo

Vale que algunos lo llamen el Lentómetro, por lo lento que puede llegar a ser algunas veces, pero la verdad, es que, aunque con cierta reticencia por mi parte por la mala experiencia vivida en Semana Santa, he utilizado el Metro como medio de transporte para la feria y la verdad que he quedado satisfecho.
Y he quedado satisfecho porque en las cuatro veces que lo he cogido (siempre en hora punta), he tardado menos de 4 minutos en montarme. Sí que ha estado lleno, claro, es lógico. Pero no ha habido tantas colas y si lo hubiera habido (he escuchado que se colapsó en algunos momentos), acaso ¿no había unas colas increíbles para las lanzaderas del Charco La Pava?.
Por eso creo que hay que dar un voto de confianza al metro que, de todas formas, sigue teniendo problemas de rapidez, capacidad de los vagones y entre otros, falta de lugares donde agarrarse.
Por cierto, lo de los carritos de bebé es para echarse a llorar.
A ver cuándo nos enteramos que los carrito tienen que ir cerrados y más en momentos de bulla, por la capacidad del tren y por lo peligroso que puede ser para el niño en caso de una caída masiva.
Pues nada, no puede ser.
Paciencia.

Thursday, April 09, 2009

Más del metro

Al final, el metro va a conseguir que escriba en este blog. El caso es que tras tres días de uso intensivo por mi parte, ya tengo información suficiente para valorarlo, al menos, en la situación actual.
Dejando a un lado el hecho de que no esté completa la línea 1 (faltan tres paradas) y que faltan las otras tres líneas, así como el hecho de que el Metrocentro tuviera su recorrido bastante reducido por la Semana Santa, estas son mis valoraciones.
- Hay que mejorar la frecuencia de paso. Es importantísimo para un suburbano que éste tenga una periodicidad de paso alta ya que la rapidez es la base del éxito de este medio de transporte. En la mayoría de las ocasiones que lo he utilizado, el tiempo de espera no ha sido demasiado alto, si bien, el Lunes Santo por la mañana, en lo que se supone que es hora punta, tardó 16 minutos en pasar por la Pablo de Olavide y ese mismo día a las 3 tardó 10 minutos en pasar por el Prado. Ambos registros, sin averías que lo justifiquen, debe mejorar.
- Los trenes son muy lentos en algunos momentos del recorrido (desde La Plata a Condequinto) y además se suelen parar con asiduidad y llevarse casi 5 minutos (en algunos casos más) parados en una estación. No entiendo el motivo porque eso no lo he vivido en ninguno de los metros de las grandes ciudades en las que he estado (Madrid, Barcelona, Roma y París). Estas paradas, además de desesperar, aumentan el tiempo de recorrido, lo cual es de vital importancia cuando vas al trabajo).
- Los vagones son pequeños e incómodos. Es el metro más pequeño que he visto hasta ahora y por tanto, en situaciones como Semana Santa y Feria se formarán colapsos. Además, no parece que tenga mucha solución, pues ésta sería unir dos unidades (formadas por dos máquinas, dos vagones y la unidad centra), pero entonces la frecuencia de paso sería menor. Sería necesario la adquisición de nuevas unidades y parece que de momento no están por la labor.
Además, los vagones, diseñados en su interior por Vitorio y Luquino son muy incómodos. Para empezar, con los tres asientos en curva de cada vagón se pierde un asiento como mínimo y provoca que las piernas de las personas que están sentadas estén en el pasillo, quedando menos espacio para la gente que va de pie. Por otro lado, hay pocas barras donde agarrarse, lo que supone que la gente se tenga que agolpar en las zonas donde sí hay.
- Los andenes de algunas estaciones son muy estrechos y la mayoría no tienen asientos para la espera (que algunas veces es muy larga).
- No hay servicios (baños) en las estaciones.
Bueno, éstas son de momento mis quejas, que de alguna forma, son el sentir de la mayoría de la gente con la que he coincidido en los vagones.
Espero que con el tiempo se vayan limando y consigamos el metro que todos queremos.